El glifosato es un agroquímico indispensable de la soja genéticamente modificada. Cuando se rocía la tierra, el resto de la vegetación muere a los pocos días. En la argentina se fumiga con este producto 20 millones de hectáreas, más de la mitad de la superficie cultivada del país.
En octubre del 2010 se realizó en Córdoba el primer encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados, del primer informe realizado se puede dar cuenta de las siguientes conclusiones:
- La observación clínica de una gama de enfermedades y afecciones de la salud en la población sujeta a fumigaciones:
- Una mayor cantidad de recién nacidos que presentan malformaciones congénitas y muchos más abortos espontáneos que los que habitualmente se producían en sus poblaciones de pacientes
- Una mayor detección de cánceres en niños y adultos, y enfermedades severas como púrpuras, hepatopatías tóxicas y trastornos neurológicos.
- Los médicos destacaron que ellos atienden, en general, desde hace más de 25 años a las mismas poblaciones, pero lo que encuentran en los últimos años es absolutamente inusual y lo vinculan directamente a las fumigaciones sistemáticas con plaguicidas.
- Se observa el mapa de la mortalidad por causas Q (malformaciones, anomalías cromosómicas y deformidades) que tiene sus incidencias más altas en las zonas sojeras y en La Leonesa, áreas con elevada utilización de glifosato y otros plaguicidas.
A esta situación no la acompañe ninguna ley nacional que proteja la salud de los pueblos fumigados, que vienen haciendo continuas denuncias desde hace dos décadas. Solo algunas ordenanzas municipales y la ley provincial 10.699 prohíben que los equipos de aplicación de agro-químicos terrestres circulen por centros poblados. Sin embargo esto no detiene el problema.
En Esteban Echeverria, partido de la provincia de Buenos Aires, un tractor amarillo llamó la atención de un vecino del barrio privado Mirasoles (350 Familias), este vehículo fumigo 120 hectáreas de soja, esta siembra esta al lado del barrio privado y de un barrio de Plan Federal (2000 familias). Al lado, es decir pegada al barrio, esto ocurrió el 15 de noviembre pasado.
Entre las recomendaciones dadas por el informe de los médico de pueblos fumigados se aconsejaba lo siguiente:
" Las fumigaciones terrestres deben alejarse de las plantas urbanas de pueblos y ciudades; ya que si bien su deriva es menor, alcanza el interior de los barrios colindantes con los sembradíos. Por lo tanto es esencial que exista una zona de retiro no menor a 1000 metros entre los cultivos que se pueden fumigar, respetando las normativas específicas, y el límite externo de las plantas urbanas de pueblos y ciudades."
El vídeo que se adjunta muestra lo sucedido en Esteban Echeverria y pone en evidencia que los agro-negocios valen más que la salud de los pueblos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario